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Unha excelente novela: «Os fillos do mar», de Pedro Feijoo. Reportaxe de Ceferino de Blas

Ceferino de Blas publicou no Faro de Vigo unha reportaxe sobre a novela Os fillos do mar, de Pedro Feijoo.

 

 

La noche más viguesa

El escritor Pedro Feijoo se nutre de los rincones y edificios de la ciudad para ambientar su obra “Os fillos domar”, que relata una peculiar búsqueda del tesoro de Rande por parte de los nazis

Pedro Feijoo ha escrito una excelente novela. Con trama, es decir, con introducción, nudo y desenlace. Al estilo clásico, como las buenas ficciones. Resalta una característica. Es una novela viguesa, tal vez la más viguesa de las novelas con escenario en la ciudad. Desde el pasado siglo, la narrativa se ha fijado enVigo a la hora de ubicar situaciones reales o de ficción.

En los últimos años, siguiendo el curso de la novela urbana, contextualizada en ciudades, grandes o pequeñas, se ha transformado en el escenario predilecto de algunos autores. Y es que Vigo alberga muchos ángulos narrativos y responde a variados enfoques.

 Decíamos que “Los hijos del mar”, que así se llama la obra de referencia, es la más viguesa de las novelas que, desde Julio Verne y sus “Veinte mil lenguas de viaje submarino”, se desarrollan en la ciudad y su hábitat.

Las calles y plazas por las que discurre la acción tienen nombre, y son reconocibles los edificios, especialmente los diseñados  por Pacewicz, y otros grandes arquitectos que han creado el urbanismo suntuoso que aún subsiste.

Rincones como la Alameda, el Berbés, el cementerio de Pereiró, donde descansan los patricios de la ciudad y donde tienen estatua personajes y episodios, cobran vida. Lugares como Canido y Samil son piezas del puzzle por donde discurre la acción. El tema central es el tesoro de Rande, el episodio histórico más importante acontecido en los tres últimos siglos en Galicia, sobre el que se ha escrito en abundancia, pero el autor desarrolla una trama imaginativa y verosímil, muy sugestiva. Y muy trabajada. Hasta el punto de que para los no conocedores del episodio histórico del que arranca la acción, resultaría creíble. Se ciñe al tópico, en cuanto a la visión económica de la ciudad, forjada en torno a los catalanes, fautores de su prosperidad, desde la pesca, el salazón, la conserva y el comercio. A ellos atribuye el desarrollo industrial y comercial.

Utiliza apuntes históricos o legendarios que contribuyen a reforzar la identidad viguesa y a hacerla reconocible. Además de la ciudad, el segundo gran tema, a modo de vaso comunicante, es el recuerdo de la guerra civil española y la posguerra. El terrible episodio del buou “Eva”, el pesquero en el que iban a huir en 1937 ocho hombres y una mujer republicanos, que fueron denunciados, y acosados por enemigos, prefirieron morir antes que entregarse. La versión de la novela es que murieron ahogados, al inundar sus perseguidores las bodegas, donde se escondían. Y el capitán, padre del protagonista, asesinado de un tiro en la sien.

Entrevera la narración una historia de nazis, que buscan el tesoro, al modo de las películas de Indiana Jones. No en vano Vigo es, desde la primera Guerra Europea, territorio de espías –por el puerto pasó más de una vez Mata Hari–, de submarinos alemanes, y por sus calles desfiló en triunfo la legión Cóndor, en abril de 1939, antes de embarcar para Alemania.

Finalmente está la isla de Ons y el Burato do Inferno, donde discurre lo mejor de la trama. Allí guardó un pirata inglés el tesoro de Indias, que transportaba la flota de la Plata, que en 1702 fue hundida por la escuadra anglo holandesa en la bahía de Rande. Su rescate se presenta como un ejercicio de sapiencia marítima, del conocimiento de la influencia de las mareas y su relación con los peligros de acceder al Burato.

En un bucle imaginativo, Pedro Feijoo extrapola la figura de Manuel de la Fuente, al que convierte en fotógrafo del FARO, allá por los años treinta. El periódico es otro de los protagonistas. Manuel de la Fuente fue periodista, aficionado a la historia y un gran rapsoda, que entusiasmaba con sus recitados en los tiempos -años cincuenta y sesenta- en que poetas y literatos formaban parte del paisaje de Vigo. Álvaro Cunqueiro le tuvo entre sus amigos y le dedicó varios artículos.

Pedro Feijoo (Vigo, 1975), pariente de De la Fuente, su mentor literario, pertenece a la nueva hornada de narradores gallegos, creativos y sin complejos. Su obra,“Los hijos del mar”, que está teniendo una gran acogida, puede leerse en gallego (editorial Xerais) o castellano (Espasa). Merece la pena, porque divierte, como las buenas novelas, instruye, como las narraciones con enjundia, y prende, como uno de esos libros que no se abandonan hasta acabarlo.

Ceferino de Blas

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