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Andrea Maceiras: «Dar clases en secundaria é un pouco como volver ao instituto, e ese redescubrimento é moi inspirador á hora de escribir.» Entrevista en «OcultaLit» sobre «O que sei do silencio»

A revista OcultaLit publicou unha entrevista de Alicia Louzao coa escritora Andrea Maceiras sobre a novela xuvenil O que sei do silencio, finalista do Premio Raíña Lupa 2017 (Imaxe: Érica Esmorís / OcultaLit).

Andrea Maceiras: «Algunas veces somos demasiado severos juzgando las lecturas de los adolescentes»

Andrea Maceiras (Coruña, 1987) publica en la actualidad su octava novela, O que sei do silencio (Lo que sé del silencio). Esta escritora gallega cuenta ya con ocho novelas publicadas y varios premios, entre ellos, el Premio Jules Verne (2015) por su novela Europa Express, traducida al inglés. Doctora y licenciada en Filología Hispánica y licenciada en Filología Gallega, participa también en Liberoamericanas. +100 poetas contemporáneas, antología que reúne autoras en lengua española de diversos países.

Si no hubieras estudiado Filología, ¿crees que ahora mismo serías escritora? ¿En qué medida las carreras de letras te han inspirado?

Creo que la vocación literaria fue, precisamente, lo que me llevó a estudiar Filología y que esta elección parte de mi pasión por los libros. La formación es importante porque condiciona nuestra manera de ver y entender el mundo, pero no es un hecho definitivo: muchos de los grandes escritores y escritoras de la historia tenían profesiones ajenas al mundo literario, estudiaron otras carreras (o incluso ninguna) y aun así crearon clásicos capaces de pervivir hasta nuestros días. Más allá de la formación, está el entusiasmo por la lectura y creo que al final los escritores no somos más que lectores que un día atravesamos algún tipo de puente invisible y nos pasamos al otro lado del espejo.

Una pregunta que probablemente se formulen muchos antes de comenzar la andadura en el terreno de la literatura: ¿se puede vivir de lo que se escribe?

En la actualidad muchos autores y autoras consiguen vivir de la literatura, si bien es complejo. El hecho de que una obra tenga éxito no depende del esfuerzo del autor, ni siquiera de su talento. Hay otros factores en juego que resultan muy difíciles de controlar: desde la difusión o la publicidad que tenga la obra hasta la suerte, el azar. En mi caso, compagino la escritura con la docencia en secundaria y, para mí, ambas resultan complementarias y enriquecedoras.

Trabajas con adolescentes a diario, ¿cómo se halla el panorama de la literatura entre los estudiantes de instituto? ¿Qué leen?

Los adolescentes leen más de lo que habitualmente pensamos. Prueba de ello es que el mercado juvenil es uno de los que menos se han resentido con la crisis y que en la cartelera de los cines siempre hay de películas basadas en novelas juveniles. Quizá algunas veces somos demasiado severos juzgando sus lecturas: se trata de una edad crucial para la construcción de la personalidad y cada lector y cada lectora debe encontrar el libro que mejor lo acompañe en ese momento: no hay libro del que no se pueda salvar una línea y algunas veces esa línea llega a justificar una lectura. No es infrecuente que un libro que nos haya fascinado en la adolescencia nos resulte decepcionante en una relectura posterior, ni tampoco que otro que se nos caía de las manos cuando éramos más jóvenes nos parezca brillante pasado algún tiempo. Las lecturas crecen con nosotros y la sensibilidad lectora de cada persona evoluciona y ha de respetarse al margen de su edad. Fomentando la pasión en detrimento de la obligación, unas lecturas acabarán por conducir a otras. Al final, no se trata tanto de haber leído hasta el infinito, sino de cómo esas lecturas nos han aprovechado, nos han abierto puertas, nos han evadido, equilibrado, entusiasmado o hecho reflexionar.

Escribes especialmente literatura juvenil y trabajas con adolescentes, como he mencionado. ¿Su mundo te inspira para escribir?

La adolescencia es un momento convulso, pero también muy lúcido. Dar clases en secundaria es un poco como volver al instituto: recuerdas todas las cosas insignificantes que te preocupaban en la adolescencia, las inseguridades, las dudas… pero también la pureza con la que enfocabas el mundo. Y ese redescubrimiento es muy inspirador a la hora de escribir, es como respirar aire fresco.

Publicas tu nueva novela, la octava ya, O que sei do silencio (Lo que sé del silencio), con la editorial Xerais. La historia trata del acoso escolar que sufre el personaje de Silke y de la pasividad de los que la rodean, incluida la narradora. ¿Quiénes son los culpables ante un acoso escolar? ¿La indiferencia del colegio, padres, el agresor acaso?

La novela está narrada desde la perspectiva de una acosadora pasiva que, arrepentida por no haber actuado en su debido momento, abre un blog para explicar lo sucedido. Fue una novela difícil porque el acoso escolar es un tema extremadamente delicado y resbaladizo dado que afecta a personas que se hallan en un momento especialmente sensible de sus vidas y con ello me refiero tanto a la víctima como al acosador, ya sea activo o pasivo, pues este también necesita ayuda. Los responsables del acoso somos todos aquellos que, conociéndolo, no hacemos nada por evitarlo, al margen de cuál sea nuestro rol o edad. El verdadero problema es que es un monstruo silencioso y muchas veces resulta muy difícil de detectar.

Trabajas en un colegio como profesora. Para esta nueva novela ¿te has basado en alguna historia que hayas conocido de primera mano?

O que sei do silencio está libremente inspirada en una historia que me contó una amiga que era profesora, algún tiempo antes de que yo comenzase con la docencia. Su relato me emocionó y me hizo reflexionar mucho, porque no se trataba de la imagen preconcebida que yo tenía del problema: la víctima era una chica que presentaba un perfil contrario al que habitualmente imaginamos y, por eso, desde el centro les resultó muy difícil detectarlo. Me hizo pensar que todos somos susceptibles de sufrir acoso, que es verdaderamente complejo incluso para la propia víctima reconocerse en ese papel porque desde pequeños la sociedad nos invita a parecer felices, poderosos, indestructibles. Existe la falsa idea de que pedir ayuda nos convierte en seres débiles: ningún adolescente se avergüenza de recibir clases extraescolares si suspende una asignatura, pero muchos sienten pudor al confesar que van al psicólogo. La verdadera fortaleza radica en enfrentarse a los problemas, pero resulta difícil, y más a estas edades, reconocer su existencia.

La verdad es que esta novela llega en pleno auge televisivo del acoso escolar. Imaginemos, por ejemplo, la serie Por trece razones de Netflix. ¿Ha sido intencionado?

No ha sido intencionado, en realidad la novela la escribí hace algunos años, antes de la serie o, al menos, antes de su éxito en España. Aunque todavía no he visto Por trece rezones, me parece necesario que este tema se trate desde diferentes medios y perspectivas, y creo que resulta positivo dar visibilidad al problema. No es infrecuente que, si un asunto preocupa a la sociedad, este se vea reflejado en películas, series o libros. La ficción permite un distanciamiento que resulta necesario para la reflexión: cuando nos cuentan una historia, nos permitimos ser más objetivos con lo que sucede porque observamos todo desde fuera y obtenemos una visión más global de los hechos. Lo mismo pasa con los cuentos de hadas tradicionales, cuya misión original era la transmisión de un mensaje, de una enseñanza. Actualmente, la literatura juvenil se ha deslindado de ese acusado didactismo, pero invita, como toda la ficción, a la extracción de conclusiones propias.

En el pasado las Humanidades eran admiradas y respetadas por la sociedad. Ahora muchos nos preguntan «¿vives de la Filología?». ¿Qué ha sucedido? ¿Se ha perdido el respeto por este campo?

El mundo ha cambiado, se ha dado prioridad a lo que resulta práctico en un nivel inmediato, a lo que genera beneficios directos y ese cambio de mentalidad repercute en la concepción de las Humanidades. Sin embargo, yo me quedo con que, cada vez que visito un centro, los alumnos y alumnas todavía respetan y valoran enormemente la figura del escritor. Si nuestros adolescentes, acostumbrados a admirar a futbolistas y cantantes, siguen emocionándose ante la perspectiva de poder conversar con un autor o una autora sobre literatura, no todo está perdido.

Ocho novelas publicadas ya, ¿por qué novela y no cuento? ¿Qué te hace sentirte cómoda en este género?

En realidad, yo comencé escribiendo cuento y sigo haciéndolo porque es un género que me encanta. De hecho, en O que sei do silencio hay cinco pequeños relatos que se entremezclan con la narración base y que ofrecen el contrapunto a las reflexiones de la narradora. Son una especie de subversión de los cuentos de hadas que profundizan en temas relacionados con el acoso, como la soledad, el odio, el miedo al diferente… No descarto escribir algún libro de cuentos en el futuro, porque disfruto mucho de ello, aunque creo que en general la gente está más habituada a leer novela y que es más fácil encontrar editoriales para este género.

Actualmente en España existe un boom de talleres de escritura creativa, generalmente pagando una tarifa pulen el estilo de la persona. ¿Cualquiera puede ser escritor? ¿Es posible que otra voz te indique cómo escribir?

Creo que el auge de estos talleres tiene que ver con la necesidad que tenemos como seres humanos de expresarnos, de escuchar y contar historias. Hay mucho de catártico y liberador en la literatura, tanto cuando escribimos como cuando leemos. Por supuesto que hay personas que descubren su vocación en estos talleres; en realidad la vocación, sea la que sea, puede aparecer en cualquier lugar y en cualquier momento de nuestras vidas. Creo, además, que escribir siempre genera más ganas de seguir escribiendo: el arte tiene mucho de recompensa. No sé si una voz puede indicarte cómo escribir, pero sí puede servirte como primer paso. Al fin y al cabo, escribir es como escuchar muchas voces que aún resuenan dentro de ti e intentar distinguir la tuya.

¿Tienes en mente alguna figura que creas que haya marcado tu estilo?

Es difícil saberlo, requiere de una objetividad que raramente se puede tener con las obras propias… Supongo que un escritor o una escritora está fuertemente influenciado por sus gustos como lector o lectora y que al final estos se reflejan de algún modo en su literatura.

Perteneces a la llamada «Xeración Esperanza». ¿Cómo se caracteriza esta generación?

Dentro de la «Xeración Esperanza» se incluyen algunos de los autores más recientes, aquellos que, de algún modo, suponemos la renovación o la continuidad de la literatura gallega. En general, engloba autores menores de cuarenta años nacidos en los setenta y los ochenta, que estudiaron en un sistema educativo en el que estaba asumido el gallego.

Jugando un poco a maga… ¿Cómo ves tú la literatura gallega dentro de 20 años?

Además del problema de escribir en una lengua no normalizada, que sigue perdiendo hablantes, no resulta fácil conseguir visibilidad o traducciones para la literatura gallega, a pesar de su calidad. Sin embargo, su resistencia histórica, el hecho de que sigan apareciendo nuevas voces y de que se fomente la creación a través de certámenes para jóvenes creadores, me hace pensar que seguirá habiendo literatura gallega y que esta será de calidad.

¿Cuándo darás tu paso a la escritura en castellano?

He traducido muchas de las novelas que tengo publicadas al castellano y estoy buscando la forma de publicarlas, espero que pronto.

De tus ocho novelas, aunque sea difícil contestar, ¿a cuál le tienes más aprecio?

La novela que más me gusta siempre es aquella que aún no he escrito, la que está por llegar. Así que, sea cual sea, la respuesta es la novena.

Alicia Louzao

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