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Javier Domínguez: «A Yosi le sienta bien abrazarse a los árboles». Entrevista sobre Los Suaves

A web Mariskal Rock publica unha entrevista de Juan Destroyer a Javier Domínguez sobre o  libro Los Suaves. Mi casa es el rock ‘n’ roll, publicado na colección Extramuros.

 

ENTREVISTA CON JAVIER DOMÍNGUEZ, autor de la biografía de Los Suaves

El autor en la actualidadY no lo decimos gratuitamente, sino porque Javier, además de ser historiador, fue el primer batería del grupo, el que grabó su debut ‘Esta vida me va a matar’. Para más inri, es hermano de Yosi y Charli, con lo que os podéis imaginar que contó la historia de la banda de primera mano y con acceso ilimitado al archivo de los ourensanos. Sin duda ‘Mi casa es el rock’n’roll’ es el regalo perfecto para que cualquier seguidor pase unas Navidades Suaves. En el libro no se elude ningún tema, ni siquiera los muchos años que Yosi fue policía, y es muy reveladora la entrevista, acompañada de valiosas fotos, que aparece en La Heavy nº369 que está a la venta ahora mismo en los kioscos. No obstante Juan Destroyer quiso guardar una pieza con declaraciones exclusivas para los visitantes de MariskalRock.

“La idea de escribir un libro sobre Los Suaves la estuve rumiando durante mucho tiempo, pero comencé en serio en el año 2007”, comienza contándome Javier. “Fue una noche de vino y charla con un amigo que había estado en el primer concierto del grupo, cuando solo había siete personas. Empezamos a hablar de los primeros años de la banda, él me dijo “¿Por qué no escribes la historia del grupo?”, y yo me dije que por qué no. Por cierto, este amigo, que vive en Madrid, ha visto cerca de cien conciertos de Los Suaves y es un fanático del rock sureño gracias a Charli”. Hombre clave su hermano sin duda a la hora de recopilar todos los datos necesarios para llevar a cabo una empresa de esta envergadura. “A partir de esa noche me lo tomé en serio y hablé con él, que es una hormiguita que conserva todo. Me dijo que podía contar con su archivo, que es inmenso, y con todos sus recuerdos, que también son muchos”.

Hubo otro momento clave que le impulsó a sentarse delante de la pantalla y el teclado con una idea precisa de lo que quería hacer. “Un día estaba viendo en la tele, de madrugada, un documental sobre Joe Strummer de los Clash, en donde hablaba gente que lo había conocido. Y yo me dije “Esto es lo que quiero, una historia de Los Suaves escrita por gente que haya tocado, trabajado y vívido con Los Suaves”. Así empezó todo”. Y efectivamente, cuenta con el testimonio de la mayoría de los músicos que han pasado por el grupo, y de otros dos que simplemente lo admiran: Kutxi Romero y Rulo.

Por supuesto, un libro no es solo las palabras de quien las escribe, menos aún cuando, como ocurre con este, las imágenes que lo acompañan son igual de importantes que sus textos. Javier no podía llevar a cabo todo el trabajo solo. “Primero intenté hacerlo con Luis Pereiro, un artista de la fotografía. Muchas de las fotos que salen en el libro de los diez últimos años y del disco ‘29 años…’ son de su cosecha. Pero no sabía de diseño. Cuando estaba inmerso en la desesperación hace tres años, conocí a Adrián Morgade un joven diseñador que se implicó en la historia y que ha hecho un diseño espectacular”.

 Mi casa es el rock'n'rollLa historia comienza en la niñez de los hermanos Domínguez, compartiendo recuerdos de infancia, adolescencia y juventud, y termina en julio de 2013 con el concierto de reunión con muchos de los músicos que han pasado por la formación a lo largo de más de tres décadas de carrera. No estuvo allí Gelo, miembro muy querido por los seguidores del grupo y presente en los años de mayor gloria creativa, los de los 90. Sin embargo, su relación con Los Suaves siempre fue extraña, baste señalar que no entraba al estudio con ellos. “Era un gran batería que en directo lo daba todo, nunca se guardó nada, solo hace falta escuchar el ‘¿Hay alguien ahí?’ para entender lo que digo, pero en un momento determinado decidió que se iba a dedicar solo a los directos. Algunos miembros del grupo conocían a Tino y como algo lógico le pidieron que colaborara en las grabaciones y así lo hizo, hasta que años después entró a formar parte como miembro de pleno derecho de la banda”.

En el libro da la sensación de que a Javier le gusta más el grupo cuando va al grano, como en los discos de la primera época, prefiriendo a un Cereijo comedido. No es del todo cierto. “Vamos a ver. Alberto es un genio de la guitarra y un Suave en toda regla. Ha luchado con todas sus fuerzas por el grupo. Su entrada le dio a la banda un plus de calidad musical, pero también es cierto que le restó un plus de salvajismo primitivo. Evidentemente Alberto es uno de los mejores guitarristas que yo haya visto y escuchado en mi vida -Dereck Trucks aparte- pero en algunos temas nos demuestra demasiado su virtuosismo, aunque en otros, como por ejemplo “Si pudiera” o “Pobre jugador”, me emociona”. Dice que el guitarrista ha luchado con todas sus fuerzas por el grupo y razón no le falta, de hecho no somos pocos los que pensamos que su amenaza de marcha en 2007 fue un toque de atención para Yosi sin el que las cosas habrían ido a peor. Puede que en su momento evitara el fin prematuro de la banda. Desde entonces, empezó a revertir una tendencia negativa que había hecho que los conciertos del grupo ya no fueran lo mismo, tampoco la relación entre ellos. “Yo no notaba nada en el momento del escenario y en el backstage cada uno estaba a su bola, pero claro, sabía todo lo que pasaba porque Charli me lo contaba. También me enteraba por internet que muchas veces Yosi no subía en muy buenas condiciones”. El cantante le vio las orejas al lobo y espabiló a tiempo, haciendo que Alberto se retractara y continuara. “Les vi conciertos increíbles, como uno espectacular en Pontevedra, otro en la sala La Riviera y otro en Collado Villalba”. Se refiere al del festival Granito Rock en 2008, del que guarda una anécdota. “Fran Rivera, el torero, alucinaba en el hotel porque estaba lleno de tíos con camisetas del gato y el pobre no sabía lo que era aquello”.

En la actualidad, Yosi, como tantos otros miles de españoles afectados por la hepatitis C, espera como agua de mayo el milagroso medicamento que cure su enfermedad y que, si es listo y no vuelve a las andadas, le hará rejuvenecer también sobre el escenario. Javier se hace el despistado aun cuando la afección de su hermano ha trascendido ya a los medios e incluso Charli nos habló sobre ello recientemente. “No sé nada de eso. No tengo ni idea de sus problemas médicos e incluso no sé si los tiene. Ese es un tema personal suyo. La última vez que estuve con mi hermano en su casa a las afueras de Orense, estaba con su compañera Laura de puta madre. Cenamos y charlamos después de pasar toda la tarde caminando descalzos por el césped maravilloso que tiene y abrazando los “carballos” que, como dice él, dan energía positiva”. Sí, como lo oyes, a Yosi le sienta bien abrazarse a los árboles. Desde hace muchos años el poeta vive retirado en el campo, lejos de las tentaciones a las que aún ha de hacer frente cuando sale de gira. Y es que, aunque entre los hermanos solo a él se le fue la mano, en sus tiempos mozos los Domínguez siempre estuvieron dispuestos a correrse una buena juerga. Javier acaba de golpe y entre risas con el mito de que en sus primeros años en la música eran poco menos que abstemios. “Para nada. Yo en concreto le daba bien. Por dios, era de la pandilla del jardín. Si mis amigos de Ourense leen esto y ven que contesto que no bebíamos, cuando vaya por allí me niegan el saludo. Yosi también bebía, pero en aquella época bastante menos que yo. Charli también, lo mismo que Yosi. El que menos bebía era Angelillo, el andaluz”, quien guitarra solista en los primeros años. “Salíamos juntos todas las noches los dos, él era el que controlaba para llevar el coche y en su apartamento nos hacíamos nuestras fiestas”.

El libro ha sido publicado por la editorial gallega Xerais dentro de su categoría de obras de referencia Extramuros, y puedes encontrar más info aquí.

Juan Destroyer

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