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Ledicia Costas : «Quería falar da morte desde un lado canalla»

De Verdad TV publicou unha entrevista con Ledicia Costas sobre a concesión do Premio Nacional de Literatura Infantil á súa novela Escarlatina. A cociñeira defunta.

Escarlatina, a cociñeira defunta

Ledicia Costas combina la muerte, el humor macabro y la literatura infantil en la obra que le ha proporcionado el Premio Nacional

Ledicia Costas es una autora que se atreve, con las formas y el fondo, a romper con los aspectos más reaccionarios de la burbuja de la infancia, sin renunciar al tono y al tratamiento apropiado que conecta con sus lectores más jóvenes.

¿Esperabas que llegase un reconocimiento así?

La verdad es que no. Me parecía imposible y nunca se me había pasado por la cabeza.

Es un gran reconocimiento también para la literatura gallega

En Galicia vivimos en una lucha constante por normalizar nuestro idioma, aunque parezca mentira. Cuesta entenderlo desde fuera pero es así. Carecemos de un instituto de promoción de las letras y no tenemos agentes literarios. Un premio así es un altavoz impresionante que no solo le da visibilidad a mi libro, sino que hay otros cuatro premios de literatura infantil y juvenil y, por lo menos, que se nos tenga en cuenta a los autores que escribimos en lengua gallega.

Nada comparado con la literatura catalana y vasca…

Es que son casos completamente distintos. El contexto histórico y político tampoco tiene nada que ver. Nadie duda de que el uso del catalán está normalizado y que la industria editorial es muy potente. En este sentido Cataluña es un referente para nosotros que estamos permanentemente luchando por dignificar nuestro idioma, incluso delante de los propios poderes públicos, aunque parezca mentira. Estamos permanentemente en la trinchera.

El camino que emprendiste con este libro es muy atrevido, al juntar la muerte y la literatura juvenil, aunque en la cultura gallega es algo menos extraña…

De hecho, mientras escribía el libro yo misma me preguntaba si iba a funcionar, si conseguiría que el público entendiese el registro. Mi intención también era desmitificar el tema de la muerte y quitarle ese peso tan rotundo que tiene. Se trataba de acercar un tema como el de la pérdida de los seres queridos. Es muy complejo explicarle la muerte a un niño o a una niña. Pero me pareció que usar el hilo conductor del humor macabro podía resultar. Hablar de la muerte desde un lado canalla. Jugar con eso podía ser diferente. Me dije: “a mi me convence, a ver si convenzo al resto”.

Tampoco te es extraño ese atrevimiento. Porque “Recinto gris” tampoco es nada fácil.

En absoluto. Es una recreación del holocausto nazi pero ambientado en una ciudad en el siglo XXI, y los nazis están representados por lobos. Es un libro al que yo le tengo un especial cariño. Al hilo de la II Guerra Mundial escribí dos libros, uno es “Recinto gris” y el otro de relatos para adultos llamado “Un animal chamado Neboa”. Detecté que faltaban libros con esa temática para el alumnado, y pensé que había que escribir sobre el nazismo, y por eso me embarqué también en esa aventura.

Es algo que te caracteriza. En un ámbito tan delicado como el de la literatura infantil y juvenil, te atreves a abordar temas que, de acuerdo a su nivel de conciencia y madurez, también hay que explicar, aunque es extremadamente complicado a determinadas edades.

Los niños y los adolescentes son listísimos. Encuentran cosas en tu obra de las que tú ni si quiera te habías dado cuenta. Tienes toda la razón en que es una constante en mi obra. Mi primer libro “Unha estrela no vento” se publicó en 1999 y en él abordo la violencia en la adolescencia y el racismo. Y lo escribí con 15 años. Ese fue mi punto de partida. Después publiqué “O corazón de Xúpiter”, que trata el ciber-acoso y el acoso escolar. Siempre me meto en temas controvertidos. Pero lo considero una obligación como escritora, el hecho de tratar problemáticas sociales y de conseguir que los chavales se cuestionen el mundo en el que viven.

Eres una de los tres premiados con menos de 40 años de los últimos 25 años, ¿crees que este premio reconoce la consolidación de los nuevos autores de literatura juvenil?

No sabría decirte. De unos años a esta parte hemos evolucionado mucho en temas, en formatos, en registros… creo que tenemos una literatura infantil y juvenil de muchísima calidad, y también es por eso que es un sector que sobrevive con esta fuerza.

¿Cómo se ha notado la crisis?

Muchos compañeros y compañeras lo han pasado muy mal. Ahora es mucho más difícil publicar, pero es cierto que el sector no solo ha resistido, sino que se ha fortalecido. También es cierto que la educación y la prescripción escolar nos favorece. Pero no es solo eso. En el caso gallego convivimos varias generaciones volcadas en hacer una literatura infantil y juvenil de calidad en lengua gallega, e ir metiéndonos poco a poco en el mercado nacional. Creo que esa desigualdad de la que hablábamos antes, por ejemplo, con respecto al caso catalán, hace que aquí la exigencia sea mayor. En Galicia tenemos creadores y creadoras de mucha calidad.

¿De qué manera la tradición gallega se refleja en tu libro?

Por ejemplo, en la superstición, como el dicho de “habelas hainas” o los amuletos. Hay un momento en la historia en la que Escarlatina se desenrosca un ojo y se lo da al protagonista y le dice “toma, ahí está tu amuleto”. Ahí está la tradición gallega. Es muy interesante todo lo que rodea la muerte en la literatura oral. Es muy rico.

¿Cómo influye el desarrollo de la Educación y las contradicciones del sistema educativo en tu trabajo?

A nivel personal a mi me afecta mucho, pero también como escritora. Creo que por ahí me viene esa intención de fomentar la capacidad crítica, que se cuestionen el mundo en el que viven. La literatura sirve para de manera transversal tratar temas que no se tocan en las aulas. En el sistema educativo actual no se trata prácticamente la Segunda Guerra Mundial a fondo, ni los campos de concentración, ni el holocausto. ¿Cuál es la alternativa?, pues un libro que lo trate.

No es algo que esté presente a la hora de elegir los temas, pero analizando fríamente el proceso de creación sí que está presente.

¿Qué opinas de las alternativas editoriales independientes que buscan otras formas de financiación?

Están saliendo títulos y en formatos muy interesantes. En Galicia hay varias editoriales de ese tipo con trabajos realmente buenos, incluso a la vanguardia. Es un momento propicio para la revolución, y no solo hay muchos proyectos independientes que están sobreviviendo, sino que nos beneficia.

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