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O escritor e comisario Luís García Mañá, retratado na serie «Galegos na escaleira»

O escritor e comisario Luís García Mañá, autor de  novelas como O lume de Santo Antón (Xerais, 1997), Menino morreu (Xerais, 2003), Couto Mixto: unha república esquecida (Xerais, 2005) e o O grito de Ipiranga (Xerais, 2010) aparece retratado polo rector da Universidade de Vigo, Salustiano Mato, na serie fotográfica de Xurxo Lobato «Galegos na escaleira», no diario El País.

Luís García Mañá, el hombre que piensa rápido

Enumerar, aunque sea resumido, el devenir profesional y personal de García Mañá, se antoja una labor amplia que no evita el riesgo de que algo quede fuera. Contar que es licenciado en Derecho y que cuenta con estudios en Magisterio, Toxicología Forense y Antropología Cultural, además de policía, juez honorario del Couto Mixto escritor y miembro correspondiente de la Real Academia Galega no es abundar en nada secreto. Se sabe. Como se sabe que ejerce de Jefe Superior del Cuerpo Nacional de Policía de Galicia. Quizás lo que no se sepa es que es socio fundador de la Asociación de Amigos y Antiguos Alumnos de la Universidade de Vigo, que la propia universidad le publica en el año 2000 Couto Mixto: unha república esquecida o que es hijo predilecto de Calvos de Randín.

Natural de Ourense, allí ejerce parte da su labor como jefe de gabinete de varios gobernadores civiles de la provincia, cuando los gobernadores mandaban tanto, o quizás más, que el presidente de la diputación. La actividad desbordante que se desarrolla al frente de un gabinete en un organismo oficial te aporta la posibilidad de profundizar en la teoría del caos. García Mañá pudo utilizar esa oportunidad para desentrañar diversas fórmulas al estilo del mago Merlín para ordenar el tiempo: hace más cosas que las que realizamos la mayoría de los mortales, en la misma fracción de tiempo, pero sin aparentar el mínimo agobio. Se mueve mucho, pero no lo aparenta. Piensa rápido, pero tarda en decir lo que desarrolla a la espera de que el interlocutor conjugue con él la misma idea. En el caso de producirse esta comunión se observa una fluidez, nada común, en la transmisión de pensamiento. No obstante, el Comisario Jefe es escritor en lengua gallega. Autor prolífico con 15 títulos en el mercado. Escribe como vive: rápido. Además ejerce la pulcritud y con esto no me refiero a que se limpia los zapatos todos los días sino a la acepción que recoge la RAE de esmerado en la conducta y el habla.

Esta pulcritud le lleva a la defensa de lo propio; es decir, del idioma. Por esta defensa se le han puesto etiquetas que no han mermado su capacidad para expresarse. Desde su puesto ha normalizado el uso del gallego en su organización. No me consta que por esta acción las instituciones se lo reconocieran a través de condecoración al uso. Me consta que tampoco lo espera. Las profesiones de fe son ejercicios que se practican en soledad o en compañía de quien comparte filosofía. Su pertenencia a diferentes patronatos, asociaciones u órganos colegiados confirman, con el habla y con la escritura, la labor de apostolado consciente. Esta perspectiva nos aporta la imagen de un hombre comprometido con su identidad acorde con los tiempos.

Ourense, Madrid, Vigo, A Coruña son ciudades pegadas a su piel. En Ourense nace, se forma, trabaja un tiempo. Madrid es donde estudia y ejerce su profesión como comisario en Chamartin. En Vigo fue 13 años Comisario Jefe y de aquí salió su novela As plumas do moucho. A Coruña llegó en 2004 y forma parte activa de su paisanaje. Hombre del sur y del norte de Galicia. Nadie mejor que él para retratarnos.

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