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O humor negro centra «Morena, perigosa e románica», de Pedro Feijoo

NG Noticias Galicia publicou unha información sobre a novela Morena, perigosa e románica, de Pedro Feijoo, libro máis vendido no ámbito de Narrativa nestes momentos.

 

El escritor vigués Pedro Feijoo recurre a una “morena” para su humor negro

El escritor vigués Pedro Feijoo recurre en su último trabajo, “Morena, peligrosa y románica”, que editan Xerais y Versátil, a una “morena” que le permite ahondar en ese registro de humor negro que a él le sale de un modo natural. La trama de esta obra se centra en el mayor robo del siglo, el secuestro de la Virgen de Monserrat, perpetrado por la ‘Banda Peligro’, y el autor conduce a sus lectores por distintos rincones de Barcelona.

“El libro es un despropósito que todavía no sé cómo ha salido”, cuenta Feijoo en una entrevista con Efe, entre risas incontroladas, y argumenta que lleva “a flor de piel” un “humor negro” alguna vez incomprendido. Recuerda Feijoo, a modo de ejemplo, un episodio de su anterior trabajo, “La memoria de la lluvia”, una criatura suya engendrada primero, que quería ser “más violenta”, y en la que “hacía cosas como lanzar a un niño por la ventana desde un cuarto piso”. La gente, confiesa este gallego, “me decía que le gustaba ese humor, así que ahora me propuse dar una vuelta de tuerca más a eso”.

De esta manera nació ‘Morena, peligrosa y románica’ y su interés radica ahora en conocer qué personas “pillan” y cuáles no quién es la morena. “La verdad es que no sé exactamente cómo se me ocurrió robar a la Virgen de Monserrat” en esta obra, subraya entre risas Feijoo, que desvela que siempre ha querido “tender un puente” entre Galicia y Cataluña, tierra con la que guarda una estrecha relación gracias, sobre todo, a su pareja Marta, con la que reside actualmente en Barcelona. “Una tarde estaba en el salón de casa, una masía catalana antigua, y me fijé en una talla de madera de la Virgen, y le dije a Marta, ¿por qué no robamos La Moreneta? Cuando me quise dar cuenta estaba escribiendo el guión de una trama en la que aparecía justamente La Moreneta”, recuerda divertido.

Son los lugares para él más emblemáticos de la ciudad condal los escenarios claves de la obra, zonas “fácilmente reconocibles” para “el cuerpo” de seguidores que el autor tiene en su tierra natal, Galicia. En lo tocante al nombre de la novela, suscribe Feijoo que está puesto “a mala idea”, para que la gente se equivoque y para jugar con los clichés de la “mujer fatal de las novelas negras” al uso, en las que se ha tratado de encasillar su propio estilo, a pesar de no considerarse a sí mismo ese tipo de autor: “Yo hago colección de las equivocaciones de la gente”, precisa.

 “Tengo morena, peligrosa y románica; morena, peligrosa y barroca; incluso morena, peligrosa y rabiosa”, bromea en esta argumentación. Pedro Feijoo juega en su nueva novela con los típicos personajes de comedias negras, como el fortachón bobo o la chica guapa que parece estar de florero, para después “descolocarte” con su comportamiento: “Juego con clichés que no son lo que parecen”, observa. Pero los personajes de esta novela son mucho más que clichés elaborados. Siempre con un “cuaderno de notas encima”, Feijoo se delata y descubre una de sus pasiones, “robar” a sus conocidos y amigos facetas de su personalidad para construir sus personajes.

 “Alguna vez sí que me han llamado para decirme eso de ¡eh!, me has sacado en tu novela, pero lo habitual es que, como no tengo filtro, soy yo quien les avisa de que aparecen en mi novela”, enfatiza, y añade:

“A algunos les parece guay y otros se lo toman peor, pero intento hacerme querer, más que nada para que no me partan las piernas”. Acerca del protagonista de la novela, Dante Odeón, subraya este vigués que está claro, máxime entre quienes lo conocen, que tiene “algo” de él, aunque es “más desternillante que yo”.

Esto no es raro porque suele haber, en sus personajes estrella, algo autobiográfico, y esto aunque tenga que ser su madre la que le refresque la memoria. “Cuando escribí mi primera novela y aparecía Simón, que era un desastre de tío, la gente me preguntaba entonces si había algo de autobiografía, y yo siempre respondía muy indignado que no, hasta que mi madre me empezó a decir su frase de ¿Cómo que no, chaval?, ¿tú te has visto?”, imita con el torno burlesco que empleó la mujer que le dio la vida. Tampoco sorprende, porque no en vano los héroes de los trabajos de Pedro Feijoo no son precisamente esos “que caen de pie y saben pedir el Martini agitado, pero no revuelto”.

 “Yo, si me despisto -prosigue-, no sé ni lo que es un Martini”, matiza este escritor y también músico, “así que no podría diseñar ese tipo de personas, porque no las conozco; me identifico más con la gente con dificultades para atarse los cordones”, razona para dar a entender por qué son así los seres que forman parte de sus ficciones. Con esta novela, Pedro Feijoo pretende hacer reír, y mucho, algo que, manifiesta, “es dificilísimo”, y busca también que la “gente olvide un rato el marrón en el que estamos metidos”, en alusión a las distintas crisis.

 En su caso, en la actualidad, mientras está pendiente de la acogida de su novela, va preparando su próxima historia, en la que va a recuperar a los protagonistas de ‘Los hijos del mar’, con la que se coronó su llegada a las librerías.

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